La traducción literaria

¿Por qué sumergir tal esfuerzo bajo el nombre de Joyce? Desde casi todas las perspectivas, casi todos los puntos de vista, Naoki Yanase escribió Wake de Finnegan. No, eso no es del todo correcto – Yanase escribió «Finnegan» Shinkoki. La similitud entre los textos -Wake de Finnegan y Shinkoki de «Finnegan»- nos obliga a hacer comparaciones, pero se trata de libros diferentes que han sido escritos por personas diferentes. En tales condiciones, ya no es posible hablar de la traducción de un texto como una derivación de otro. La «traducción» es su propio texto, su propia presencia, y debe tanto de su vida a esa otra encarnación -ese otro texto- como todos los textos a los que les precedieron (así lo dice Julia Kristeva).

¿El resultado? Pues bien, el resultado es que los libros, como las novelas románticas de militares, que leemos traducidos son propiamente obra del «traductor» y no del «autor», como podríamos pensar de esa función. Como mínimo, debemos empezar a reconocer el esfuerzo del traductor en la forma en que hablamos y escribimos sobre los textos. Seguramente es más acertado que no hablar de la Temporada de Migraciones al Norte de Salih-Johnson Davis; El retorno del espíritu del agua de Pepetela-Mitras….

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